Ley Browniana
“El movimiento Browniano”
El movimiento Browniano trata acerca de la actividad aleatoria contemplada
en las partículas que se localizan en un ambiente fluido, ya sea gas o líquido,
como consecuencia de los choques, contra las moléculas que se encuentran
presentes en dichos fluidos.
Se
llamo así en honor del botánico ingles Robert Brown, quien descubrió en 1827 que un grano de polen suspendido en
agua muestra un movimiento continuo al azar cuando es visto bajo el microscopio. El movimiento apresurado de
estas partículas se produce, debido a que su superficie es asediada
persistentemente, por las moléculas presentes en el fluido y que las somete a
una alteración térmica. Sin embargo este bombardeo no es del todo uniforme, por
lo que está sujeto a variaciones estadísticas significativas. De esta manera,
la presión trabajada sobre los lados puede modificarse levemente con el tiempo
y así se origina el movimiento contemplado. Al principio Brown, no lograba dar
con la respuesta acerca de la causa que generaba el movimiento de las partículas. Primero pensó que era probable que el polen
tuviera vida. Para
comprobarlo, colocó en un envase lleno de agua un poco de polen de plantas que
tenían mucho tiempo muertas y pudo observar que el polen presentaba los mismos
movimientos.
En 1785, el mismo fenómeno
había sido descrito por Jan Ingenhousz sobre partículas de carbón en alcohol.
“ Mi objetivo principal en esto fue hallar hechos que garantizasen, hasta donde fuera posible, la existencia de átomos de tamaño definido. A la mitad de ello, descubrí que de acuerdo con la teoría tomística, tendría que haber un movimiento de las partículas microscópicas suspendidas abierto a la observación sin saber que las observaciones concernientes la movimiento browniano ya hacía tiempo que eran familiares”.
La hipótesis
de Einstein consistía en que las partículas suspendidas en un líquido o en un
gas compartían los movimientos térmicos del medio.
Al principio estos
movimientos se consideraron formas de vida pero pronto se observó que
partículas inorgánicas se comportaban de manera similar en las mismas
condiciones de experimento de Brown.
Más tarde esta teoría fue
verificada por Jean Perrin en el año de 1908 y que lo hizo merecedor de un
premio nobel de física.
Desde este
punto de vista, los movimientos brownianos eran el resultado de los impactos de
las moléculas del fluido. Las partículas suspendidas adquieren la misma energía
cinética que las partículas del fluido.
El movimiento estocástico
de estas partículas se debe a que su superficie es bombardeada incesantemente
por las moléculas (átomos) del fluido sometido a una agitación térmica.
Este bombardeo a escala
atómica no es siempre completamente uniforme y sufre variaciones estadísticas
importantes. Así, la presión ejercida sobre los lados puede variar ligeramente
con el tiempo, y así se genera el movimiento observado.
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